Durante cuarenta años vivimos de una guerra, durante cuarenta años vivimos de una transición, pero llegó el día en que vivimos cada día y no vivimos en pretérito, no vivimos en base al pasado, sino a la opinión de cada día, a la vida en base a la discusión, la puesta en común, la construcción bonita, silenciosa, de la libertad común, de la vida pública, de los materiales diseñados con inteligencia, aplicados con cuidado.
Llegó el día, y llegó, la arquitectura meditada, la política democrática y no corrupta.