Creí verte llover tras la esquina de aquel restaurante, pero solo era el humo del pasado, solo era la esperanza de un corazón anclado en un sentimiento histórico. Pensé en los recuerdos enterrados, en el tesoro oculto de oro y ramas, bajo la serpiente arbolada. Pensé en el hecho, pensé en la causa, pensé en el preciado momento de los días diarios de las semanas especiales.
Pero todo fue olvidado y es guardado en el interior de la madera, en un pequeño huevo bajo el respaldo de la silla.
29 · 6 · 14