XVIII · tu mirada y la mía…

Sentí una emoción fuerte,
un sentimiento que no había notado hasta el momento,
aunque no le presté mucha atención…

Me asomé a la ventana,
no había apenas gente,
aunque mi mirada se dirigía al cielo,
una nubes extenuantes se levantaban frente a las montañas,
con un gran sol fugaz y luminoso
que hacía que las nubes fueran más bonitas e impresionantes…

Sentí otro sentimiento,
este más fuerte y al que le presté atención…
eran las nubes que me atraían hacia ellas…
No lo pensé dos veces y salté
hacia ellas desde la ventana,
porque a nadie más que a ellas
le preocuparía lo que me pasase,
porque la soledad a veces te ciega…


21 · 5 · 11