XIII · la dificultad de la diferencia

Aparentemente iguales, similares, humanos destinados. En realidad enfrentados… bajo tumultuosa polaridad aparece y se marcha, la disputa que precede al silencio.
Son prejuicios cumplidos, cual profecía empírica, que surgen bajo meditación, que siguen cómicamente hasta la realidad seria.
Son los extremos, que se dan la mano por el otro lado, como Alaska y Rusia en Bering.
Son piedras punzantes en un suelo deseado, pisado a diario, radiante y helado.
Al final… va apagándose esa llama que surgía con intensidad al inicio, que la cera baja desde arriba, que el tiempo y la distancia soplan… dejando gotas pegadas encima de una mente incapaz de entender nada.
Y no por falta de amor, sino por falta de caricias, por el olvido más ahogado de la mirada y sus pestañas, de la provocación del tiempo trascurrido que acelera sus manecillas en un reloj hexagonal.
Son los silencios de una conversación inexistente, que aparece por sorpresa, que ilumina y desaparece ante la luna.