XIV · mariposas de sentimientos

Y… cómo decirte que no me he sentado en tu corazón, que sigo de pie, explorando cada rincón de la mente que guardas ahí, de los pedazos del alma que conservan mariposas de sentimientos.
Sigo aquí, soy el mismo. El mismo texto del principio. Nada cambia. Su amor por ti nada más. Crece. Se multiplica. Evoluciona. Madura. Se cuida de la lejanía.
Sí, soy palabras, pero palabras con sentido y pensamiento propio. Nos hayamos escondidas, pues su mente está contigo y sin ti y nosotras… escondidas, bajo el escondite del montón de libros que nunca lee… Te mintió. Él nunca lee. Todo se lo inventa.
Parece que te quiere pero improvisa… pues jamás había estado tan cerca de una persona tan impresionante como lo eres tú. ¡En qué momento apareciste…! Justo en su caótica mentalidad y en su terremoto de sentimiento.
Pero da igual, pues somos nosotras las que tomamos forma para contarte lo que él desconoce, que te ama (…).
Pero me di cuenta de una cosa… De que a veces huimos, dejamos la mente en blanco gris, despertamos y leemos lo que nosotros deseamos decir… que como sueños aparecen y se cuelan, se viven y se despiertan.
Lo mejor de las palabras es que son sueños, donde uno no está, pues ha trascendido. Donde no sabemos ni su inicio ni su fin, aunque si sabemos que todo empezó con una noche fría bajo el volar de las mariposas… y todo terminó… bajo el ‘teamo’ mas escueto de un sueño escrito.