XV · el fin

Vuelve el recuerdo a una mente irrecordable. Vuelve la sensación ahogada del fin al pensar… del fin al sentir. Regresa y no se marcha, como la guadaña bajo el cuello erguido ante la debacle constante imposible de observar. Sigue entre llantos la mirada constante al abismo como la más sincera de las respuestas. Se mantiene como la idea ganadora en una competición cooperativa.

El fin aparece, de nuevo, como los sueños repetidos que jamás se cumplen. Soñados y cumplidos en mente, demasiadas veces, como las tantas hipótesis imposibles que continúan golpeando las paredes del cerebro.

Es un deseo indeseado pero constante. Tumbado bajo San Pablo, después de muchos metros de viento en mi cuerpo. Olvidado bajo los balcones, tras muchas rejas a mi paso. Enviado, desde el más alto cielo hasta el más aferrado suelo.
Cobardía y esperanza. Tristeza e ilusión. Fin y continuidad.
Continúo con esperanza e ilusión un camino con fin, entre cobardía y tristeza, entre deseos indeseados del más corto de los caminos.