XXIII · ochocientos noventa y seis días después

Hubo una lucha,
cristiana y alfonsina,
que trae hoy… el más intenso deseo
de reconquista y de cambio,
como fue en Tudela será hoy,
bajo contextos distintos… un 1119,
ochocientos noventa y seis días después.

Hubo un pasado,
cercano en la historia,
alejado en mi memoria,
que llevaba una silla pegada a un corazón.

Hubo un amor,
que como candela,
iluminaba la cueva de mi pecho.
Que hacía vivir,
que hacía respirar,
que hacia sentir… los deseos incumplidos por ella.

Hubieron sonrisas,
que jamás apagarán las betas
de la madera que hoy se mantiene…
carcomida por el pensamiento.

Hubieron pensamientos,
que hicieron ver al amor,
las dispares reglas de una vida,
en un futuro incierto.

Futuro, temible futuro,
que sin claridad se presenta en el presente,
que hunde la actualidad sin estructura,
que dificulta el camino hacia él,
que proyecta el derrumbe pasado bajo una realidad negra.

Y apareció,
mirándome,
mientras yo contemplaba los tejados
que definen nuestra ciudad.

Era aquella… luz dorada,
que destella desde lo alto del cerro,
desde el lugar donde se cumplen los cuentos irreales
que recrean con dieciocho números,
los sueños de una realidad impensable.

Es y será,
el más dulce sueño
que jamás habré vivido,
pues nunca antes desperté dormido.

Son tres ya, las que guardo en mi.
Son pasados que ensombrecen,
mobiliarios inamovibles,
amores imposibles de olvidar.

Son ellos, trenes escapados o perdidos.
Marcan lo vivido,
señalan lo erróneo y lo acertado,
generan y difuminan, las dudas que siempre odiaré.

Dudas, siempre dudas.
Confianza buscada pues inexistente se halla.
Diferencias insalvables, con pretéritos decadentes.
Convivencia imaginaria, con pasados complicados.
Inferioridad, lacra de la creencia en la nada.
Motivación propia, de imaginaria virtud.
Futuro impreciso, inseguro, vacilante.

Al final… da igual…
si todo es un juego,
pues habrá un 1119.
Será el once frente a tu puerta,
quien ilumine tus diecinueve.
Ochocientos noventa y seis días después.


dedicado a Miguel, setenta y tres años después.