
No hacen falta banderas, ni reflexiones de los que nunca reflexionan.
Hacen falta silencios, y miradas a nuestro entorno, para entender la razón de la violencia.
La violencia nace de aquellos que gestionan las naciones de nuestro planeta y de aquellos que buscan el gran reino poderoso que controle el mundo, como ya se intentó en el pasado. O quizá, de ambos, por ser el mismo elemento, el terror.
La violencia es destrucción y la destrucción no es mala, lo es el motivo por el que se lleva a cabo.
La violencia no tiene justificación, cuando hay tras ella el más intenso odio contra la humanidad.
Y vivimos justificaciones o motivos que solo tienen sentido para la vida de unos pocos. La lacra del individualismo.
El camino es la construcción, de valores humanos, de libertades y de derechos de convivencia e igualdad social.
Si estos son violentados, usemos las armas de la palabra, el diálogo y la ayuda. Si caen, defendamos ese camino con la violencia de nuestro ingenio y la rabia de nuestro corazón, para que un día solo existan las armas de la fraternidad entre lo que es un elemento único, el ser humano.
reflexión a cerca de los atentados de París atribuidos a ISIS
14 · 11 · 15