Cielo naranja complementario
se pinta en el cuadro de mi ventana.
Naranja casi blanco ante mis ojos.
Naranja casi rojo ante mi cámara.
Cierra el negro de mi habitación
al son del cierre de mis ojos al dormir.
Se abre al cierre,
tapando lo celestial,
imitando el día,
poniendo el color
que ninguna estrella sabe emitir.
Se rellena como un recorte
entre el marco de la carpintería
y los edificios de más allá.
Pone compañía a la cama solitaria
y queda como última imagen de la noche.
Y no es, sino obra humana…
pues se pinta con cada farola
una capa infame que cubre lo astral
entre la corteza y la estratosfera.