el bosque perdido

Un día, caminando entre pino y chopo, entre alameda y parque urbano, entre vivero y vivienda, encontré un lugar peculiar, un bosque solitario, seco, perdido, olvidado, un bosque de acero. Se levanta deslumbrante y blanco, desapercibidamente majestuoso, como ese insecto insignificante que poco a poco te roba la sangre.

Ese juego de pliegues entre acero y vidrio levantados sobre columnas crean ese bosque que busca continuar la alameda junto al río Júcar, que cede un espacio público dejando atrás, entre los troncos de acero, la entrada al pabellón donde se plantea un espacio de ocio, de mercado, cuyo único cerramiento es el vidrio, permitiendo que se interactúe con el exterior con una vista continua, abierta al recinto ferial.

Será ahí, en la espesura del follaje de acero, donde la arquitectura perderá uno de los pilares de su estructura, la utilidad del espacio. Ese edificio que buscaba ser la continuación de un proyecto colosal, de lagos y teatros, quedó huérfano, solitario, son la caída de la idea inicial y la imposibilidad de realizarla. Quedó seco, con la llegada de un otoño permanente, con la transmutación del acero sólido en caduca, con la venida de un tiempo que haría de su utilidad la nada. También se convirtió en un bosque perdido, en un bosque olvidado, donde la ciudad no responde a su llamada con ese espacio público donado, donde los niños utilizan la puerta de portería para sus juegos de pelota, donde solo anidan cerramientos caídos y parches que ensombrecen su espacio interior.

Otro día, montado en mi bicicleta, en mi paseo o mi paliza, encontré algo curioso. Un arquitecto de la talla de Rafael Moneo, único ganador español del premio más prestigioso de arquitectura, el Pritker, colaborando junto al proyecto de sus hijas y olvidándose de lo fundamental, el espacio, y, según mi parecer, la ética arquitectónica. Pues no se puede aceptar un proyecto sin razón asentada, cuyo único propósito es colonizar el río y los votos partidistas. El arquitecto no debe realizar lo que se le pida, debe analizar lo que se le encargue, porque hablamos de dinero público y de un edificio mal planteado térmicamente y acústicamente, y de una posición lamentable junto a unas viviendas y a un río Moscas totalmente degradado.

Un último día, en la feria colocada por las fiestas de San Julián, observé la soledad de un bosque iluminado y vacío, que apenas ha albergado unos pocos usos, como una exposición, algunas ferias y unos pocos conciertos. Un edificio sin utilidad, un edificio muerto.

La opinión de los conquenses es clara, ese bosque está perdido, como lo estás los casi ocho millones de euros de dinero público que costó realizarlo. Se han planteado protestas ciudadanas como la del colectivo No Pagamos o la del Frente Ético Ciudadano, pero desde el ayuntamiento la negativa es continua, no hay dinero. Se ha realizado un concurso de ideas para poder dar utilizar al bosque de acero, pero con ganador y sin intención de llevar nada a cabo. Sinceramente no entiendo con qué intención el anterior gobierno socialista buscó llevar a cabo semejante proyecto y con qué mentalidad el siguiente gobierno popular decidió seguir adelante con la construcción de este bosque millonario que no iba a ningún lado.

Desde este pequeño espacio de opinión yo quiero lanzar una propuesta al ayuntamiento, al gobierno socialista actual. El edificio actualmente no tiene ninguna utilidad y mantiene un gasto energético por las decenas de iluminarias que lo muestras en la noche, así como un coste en el mantenimiento que recibe. Por ello, la idea de una disminución del dinero invertido en él y la mejora del espacio privado en pública eliminando el cerramiento inferior, que actualmente está en gran medida roto, y transformando el espacio en una plaza abierta, con algún elemento de descanso, emulando el espacio que se buscaba en el proyecto, un mercado. Con esta idea, el bosque se cede a los conquenses en respuesta al alto coste de éste, se mejora la utilidad del espacio y se eliminan los costes de mantenimiento del vidrio.

Espero que algún día, la ética política llegue a nuestro ayuntamiento de la mano de ideas sensatas y no descabelladas.

17 · 03 · 14