lo que nuestra ciudad esconde

Observando la historia de Cuenca podemos ver sus secretos, ocultos bajo el manto del tiempo y de la vida de aquellos que ya se fueron. Misterios que pasan desapercibidos a la mirada, incluso a ese ojo conquense, de la serranía profunda, que vislumbra con inquietud los susurros y los murmullos entre las dos hoces donde se levanta la ciudad, bajo el cantar y el silencio de los río Júcar y Húecar. Los secretos se encuentran grabados en las memorias, en los sillares de la antigua muralla, de la antigua puerta de Valencia, del, todavía en pie, arco del bezudo. Pues es bajo los arcos donde se hallan los enigmas que acaecieron en el medievo, en la edad moderna y que siguen sucediendo en la actualidad.

Fue en la Medina, en el siglo XII, donde se procedió al cambio en la historia, donde se modificó el destino, donde se creó una leyenda. En 1177 se puso fin a un pacto y se cambió la institución que dominaría la ciudad. Las tropas del rey Alfonso VIII entrarían victoriosas por la muralla a la ciudad musulmana y convertirían Cuenca, en ciudad cristiana.

¿Cuál es la clave? Se preguntarán. Nunca la historia fue objetiva por ello nos queda el legado de los vencedores o de los manipuladores.

Serían los/las conquenses los/las que morirían luchando contra el cerco cristiano, bajo manganas y trabucos, buscando esperanza para su ciudad. La pérdida de esas gentes no sería recordada nunca, ni en la festividad que rememora este hecho en nuestra ciudad, San Mateo. Simplemente se hace referencia a musulmanes y cristianos, cuando las personas que ocupaban Cuenca debían ser humanos dominados por las religiones y por ellas murieron. Queda en el legado actual la figura del rey infante y grandioso y no la de los conquenses caídos en cualquier bando.

No crean que vengo aquí a dar mi apoyo a los musulmanes y a lanzar mis palabras contra cristianos o paleocristianos, pues ellos nos han enriquecido con sus culturas y ellos han impuesto sus dictamines sobre la población a lo largo de la historia. Somos legado de la obra decente e indecente de las culturas que caminaron por el territorio peninsular.

Pero no solo fue en la Medina, también sucedió en la Plaza Mayor, hace dos semanas. Nuevamente un enigma resurge bajo el poder del arco, sobre la arquería de tres arcos de la Casa Consistorial del Ayuntamiento de Cuenca. De nuevo se crea una leyenda hospedada en el ciudadano. Si bien en el siglo doce era por la guerra, ahora lo es por el dinero.

¿Cuál es el enigma? Me refiero sin duda al manto de madera que cubre el centro de nuestra ciudad. De nuevo somos los ciudadanos los utilizados en ese juego bipartidista donde nadie es culpable y todos toman los tributos de los conquenses trabajadores y contribuyentes. Ahora nos mantenemos entre qué palabras utilizar. Entre si ese dinero gastado en la peatonalización de carretería son facturas o costes, valores o precios. Pensarán que esto no es nuevo, pero esto es lo último y es el último interrogante. ¿Cuánto ha costado la peatonalización de la calle Carretería?, ¿fue realizada sin coste pero con factura?, ¿se tuvo en cuenta la opinión ciudadana?

No lo olviden, bajo el poder, ya sea político o religioso, siempre se esconderán secretos que atañerán a la ciudadanía.

10 · 03 · 14